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El Oratorio hace su trabajo en base al Sistema Preventivo, el cual se centra en la prevención y surge de la misma experiencia de Don Bosco con sus gurises.

Preventivo se refiere también a educar en positivo, proponiendo el bien en vivencias adecuadas y envolventes, capaces de atraer por lo creativa y lo entusiasmante. Es el arte de hacer que los muchachos crezcan desde dentro, apoyándose en su libertad interior. Es el arte de ganar el corazón para que caminen con alegría hacia el bien y formen una sólida personalidad. Este estilo educativo supone que el educador esté convencido de que en todo muchacho, hay energías de bien que si son cultivadas pueden llevarlo a una vida buena. Por ello nuestro primer desafío es encontrar en cada gurí esa cuerda sensible al bien y aprovecharla para su crecimiento.

El “Sistema Preventivo” se apoya en tres pilares:

AMOR. En el centro de nuestra concepción educativa está el amor pastoral, el amor al estilo de Jesús, el Buen Pastor: “El amor es bondadoso y paciente, todo lo sufre, todo lo espera y lo soporta todo”. Este amor se traduce en nuestra entrega y dedicación por los gurises, estando con ellos, dispuestos a afrontar los sacrificios y cansancios. No sólo los queremos sino que apostamos a que se den cuenta de que son amados por nosotros.

RAZÓN. Los educadores somos conscientes de la cabida que deben tener la comprensión, el diálogo y la paciencia en la relación educativa. La razón impone una cuota de equilibrio y moderación a nuestra labor educativa. Aporta las condiciones para que se desarrolle un afecto maduro y equilibrado, propone valores y evita la manipulación afectiva. Tratamos de que los gurises actúen por sus propias convicciones, tratamos de despertar motivaciones, donde el gurí comparta y perciba la racionalidad de lo pedido, superando una actuación por adhesión afectiva a nuestra persona.

RELIGIÓN. Reconocemos el valor de la dimensión religiosa en la persona. No procuramos una religión de fórmulas sino de vida, de una fe viva inserta en la realidad que de sentido a la vida, a sus luchas y a sus cruces. Respetando las creencias de los muchachos les proponemos convencidamente instancias para madurar su camino de fe y participar de los sacramentos.

Finalmente, aparecen en nuestro estilo educativo un par de componentes más que resultan de suma importancia:

ESTAMOS EN MEDIO DE ELLOS. estamos físicamente entre ellos, participamos de sus conversaciones, tratamos de entender sus problemas. Desde nuestro ser educadores tomamos parte de sus actividades laborales, deportivas, culturales… en sus actividades vitales. Pero no estamos pasivamente entre ellos sino que procuramos proponer y promover todo aquello que estimule al bien, animamos todo lo que da vida y alegría creando un ambiente constructivo. Tenemos una presencia educativa que mira por lo cercano y por todo lo que pasa alrededor. A esto se le llama “asistencia salesiana”.

ESPÍRITU DE FAMILIA. Son muy importantes las relaciones personales por lo que el trato entre los educadores y los niños, adolescentes y jóvenes es de familiaridad. Sin familiaridad es imposible demostrar amor y difícilmente surge la confianza, condición imprescindible para el buen resultado de la educación. Por lo tanto, en el Oratorio se respira un clima y ambiente de transparencia, de serenidad, de estímulo, afecto, y de mucha alegría.

Textos extraídos del Librillo para la Tarea Oratoriana.
Sector Social, Obra Salesiana Juan XXIII


 
Oratorio Salesiano de Villa García | Ruta 8 Km. 21 | info@oratoriovillagarcia.org.uy | 2010