Los animadores del Oratorio de Villa García son, en su mayoría, exalumnos del Instituto Juan XXIII. Normalmente, los animadores son seres “pasajeros” en la vida del Oratorio, puesto que brindan sus servicios por un lapso de tiempo que varía de acuerdo a los procesos de cada uno.
Caso distinto ocurre con los animadores provenientes de EFA, dado que son habitantes del barrio, viven y conocen la realidad de los niños y jóvenes, pudiendo así tener otra cercanía y compromiso.
Un animador...
Es un educador que vive la pertenencia a la Iglesia, demostrada por su participación en los sacramentos, la oración el amor a María y la preocupación por su misión.
Es un creyente con una madurez que le permite ser constante y responsable.
Es un joven cristiano comprometido con su desarrollo psicoafectivo, que le hace estable en sus actitudes y relaciones, y le da capacidad de escucha y comprensión.
Es una persona con vocación de servicio para trabajar con niños adolescentes y jóvenes más carenciados.
Es alguien que conoce y asume el método educativo salesiano, llevado a la práctica no por acciones individuales si no mediante un trabajo grupal planificado.
Es un cristiano respetuoso y abierto a la cultura del barrio donde se inserta.
Es un ser humano comprometido con su mundo y con su tiempo, por lo que busca, según sus posibilidades, formarse e informarse permanentemente, especialmente en su Fe. Tiene una presencia constante, dinámica, creativa, que da vida a la actividad del oratorio al que pertenece.
Participa activamente de las reuniones de animadores, en las instancias de formación, en las planificaciones y evaluaciones.
|